"Sólo por hoy, oh Dios, concédeme el don de la valentía, para que pueda andar libre y tranquilo por la senda de la vida; haciendo mi trabajo de cada día con ánimo.
Concédeme el don de la sonrisa, para
que pueda sonreir y pueda ver el aspecto
alegre y favorable de la vida; y pueda
ayudar a mis semejantes a verlo también.
Concédeme el don de la armonía, para que
pueda vivir en amistad y buena
correspondencia con los demás; y para que
pueda tratarlos como quisiera que ellos me
tratren a mí.
Concédeme el don de la lealtad, para que
pueda vivir conforme a la fe más grande que
mi corazón conoce y así pueda honrarte y
glorificarte con mis actos.
Concédeme el don de la paciencia, para
que pueda tolerar las faltas de los
demás y para que ellos, en cambio,
toleren las mías.
Concédeme el convencimiento de que el amor
es el "cumplimiento de la Ley" y así pueda
guardar el mandamiento del Maestro:
"amaras a tu prógimo como a ti mismo".
Concédeme el don de un corazón comprensivo, para que pueda ser bondadoso y cooperativo con los demás; para que pueda comprender sus motivos y deseos.
Sólo por hoy, oh Dios, concédeme el don
de la fe; fe en Ti; fe para saber que todas
estas cosas que te he pedido me serán
concedidas en los días por venir
y para siempre."
Helen S. Carpenter